¿Se está poniendo en peligro el fútbol femenino en América Latina por reacciones al coronavirus?30 April 2020

Mientras la pandemia del COVID-19 continúa por causar trágicas pérdidas humanas y dificultades económicas en el mundo, líderes del fútbol profesional han estado trabajando para encontrar soluciones al calendario deportivo y ofrecer auxilio financiero. Pero en América Latina, en donde las ligas de fútbol femenino hasta hace poco acabaron sus temporadas, la disrupción causada por la pandemia ha comenzado a deteriorar el reciente progreso alcanzado.

En los últimos cinco años, el futbol femenino latinoamericano ha conseguido un progreso significativo, incrementando sus fanáticos y el interés de los medios de comunicación, tanto a nivel de clubes y como de equipos nacionales. En 2016, la mayoría de las selecciones nacionales de CONMEBOL, incluyendo potencias tradicionales como Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Uruguay, fueron relegadas al status de inactivas por causa de no jugar partidos durante 18 meses.

Desde entonces, el futbol femenino en la región ha presenciado un resurgimiento. Tres de los equipos previamente inactivos compitieron en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019 y ligas profesionales en Argentina, Brasil, Colombia y México han empezado a atraer el interés del público y apoyo financiero.

Si bien el progreso alcanzado en la región ha sido destacable, también ha enfrentado obstáculos. Tanto a nivel de clubes como de federaciones, jugadoras han reportado serios casos de discriminación por género, acoso sexual, y, en los más graves, abuso sexual.

En América Latina, solo una minoría de mujeres dentro de sus ligas profesionales tienen contratos formales y casi todas las jugadores tienen por lo menos un trabajo extra para llegar a fin de mes. Los contratos tienen, en promedio, una duración de dos a tres meses y su remuneración raramente excede el nivel del salario mínimo.

Ahora que el continente lucha ante el coronavirus, las decisiones tomadas por dueños y administradores demuestran la muy baja prioridad que se le ha dado al fútbol femenino, y en algunos casos, esa postura que lo ve como prescindible.

Un informe reciente de la unión de jugadores de fútbol profesionales, FIFPRO, expuso sobre una “amenaza latente para el juego femenino si no se toman consideraciones específicas para proteger la industria del fútbol femenino”:

En América Latina, ya existen evidencias de esta amenaza. En las últimas semanas, Fare ha seguido múltiples situaciones en donde las acciones, de los clubes y las federaciones, han generado confusión entre futbolistas con respecto a sus salarios, calendario deportivo y prioridades. Desde principios de abril, hemos identificado lo siguiente:

COLOMBIA: En una carta abierta emitida en abril 12, futbolistas colombianos resaltaron sus temores frente a la no inclusión de las mujeres en los planes futuros de la Federación o la Liga Profesional para el retorno del fútbol profesional. De acuerdo con la jugadora de la Equidad e internacional colombiana, Vanessa Córdoba, “La incertidumbre no es por causa del coronavirus, se ha convertido en una constante en el fútbol femenino y pensamos que eso está mal”.

Solo 2 de los 18 clubes profesionales colombianos se han comprometido a pagar a sus jugadoras durante la pre-temporada. En la Liga Profesional, solo una minoría de deportistas tiene un contrato (cerca de 5 por equipo) y estos contratos tienen una duración de solo dos meses, con salarios cercanos a los USD250.

Independiente Santa Fe suspendió los contratos de sus jugadoras, pero ha mantenido los de su plantel masculino al 50% de salario. Después de intervenciones por parte del gobierno y presión de la prensa, el club acordó pagar a las mujeres la mitad de su salario, pero los contratos se mantendrán suspendidos.

PARAGUAY: La Asociación Paraguaya de Fútbol expidió un comunicado el 15 de abril, afirmando que las ramas femeninas de fútbol femenino, futsal y fútbol playa serían suspendidas indefinidamente. La rama masculina, sin embargo, no ha sido incluida en esta decisión.

PERÚ: El 25 de abril, el club Universitario de Deportes anunció la “desactivación” de su equipo femenino, campeonas recientes a nivel nacional, debido a problemas financieros. No obstante, el equipo masculino se ha dejado intacto.

BRASIL: Después de que la Confederación se comprometiera a ayudar en el sostenimiento de las ligas femeninas, a las jugadoras del Club Audax se les garantizó que recibirían sus salarios. Sin embargo, apenas Audax recibió los fondos de asistencia de la Confederación, los directores decidieron utilizaron el dinero para otros propósitos. Los contratos del equipo femenino no han sido pagados, y, cuando fueron cuestionados, los representantes de Audax afirmaron que no se les había solicitado firmar nada relacionado con su plantel femenino.

Referente a la confederación, CONMEBOL ha discutido cambios en la regulación y posible ayuda financiera para sus miembros. Sus requisitos para que equipos participantes en la Copa Libertadores, tanto equipos masculinos como femeninos, no han sido explícitamente discutidos.

El costo de mantener las contrapartes de fútbol femenino en América Latina es muy poco, a la vez que las jugadoras son muy vulnerables ante la crisis económica causada por la pandemia del COVID-19.

La Dr. Brenda Elsey, Líder de Desarrollo para la red de Fare en las Américas, expresó, “Las jugadoras de futbol representan lo más vulnerable de la comunidad deportiva, no podemos permitir que el fútbol femenino sea puesto en peligro por la crisis”.

“Para sostener el fútbol femenino se requerirá la priorización de su regreso a los entrenamientos y a la competencia. Es de suma importancia que los compromisos de financiación y las promesas que se han hecho no solo se mantengan vigentes, sino que además se expandan de tal forma que permitan reconocer la precariedad y el sexismo constante que enfrentan las jugadoras”.